El informe del PNUD afirma que los organismos modificados genéticamente (OMGs) aumentarían las propiedades nutricionales y solucionarían complejos problemas agrícolas como el control de plagas y la sequía. Sin embargo, según Greenpeace, ninguno de los OMGs en el mercado cumple esas promesas, ni es de relevancia alguna para los países en desarrollo.
La polémica surge a raíz de la inclusión en el último Informe sobre Desarrollo Humano elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de un apartado relativo a los alimentos transgénicos. En él, el PNUD llega a la conclusión de que “muchos países en desarrollo podrían cosechar grandes beneficios de los alimentos, cultivos y organismos genéticamente modificados”. Sin embargo, en el texto se reconoce que “podría haber riesgos ambientales y de salud que es menester abordar” sin dejar de destacar el “singular potencial” de las tecnologías de modificación genética para crear cultivos resistentes a los virus y a las sequías y cuyo valor nutritivo puede ser mayor.
REDUCIR LA DESNUTRICIÓN
“Esos cultivos podrían reducir notablemente la desnutrición que sigue afectando a más de 800 millones de seres humanos en todo el mundo y serían especialmente valiosos para los agricultores pobres que trabajan en tierras marginales del África Subsahariana”, señala el informe. La respuesta de Greenpeace a esta propuesta ha sido, en palabras de su responsable en Asia, Von Hernández que “el PNUD debiera saber que los complejos problemas del hambre y el desarrollo agrícola no se resolverán con promesas tecnológicas. La crisis real es la obvia negligencia en la investigación y la inversión en el desarrollo de formas sostenibles de agricultura”.
Para Greenpeace la iniciativa del PNUD es una forma de pasar por alto que “el apoyo económico al desarrollo agrícola se ha reducido dramáticamente en los últimos diez años. El presupuesto de cooperación de los países de la OCDE en los campos agrícola, forestal y pesquero se ha reducido de 7.000 millones de dólares en 1989 a menos de 3.000 en 1999”. “Para el PNUD promover OGMs (Organismos Genéticamente Manipulados) en países en desarrollo parece una solución después de haber abandonado cualquier papel relevante en desarrollo agrícola. Consideramos esta política como extremadamente hipócrita. En vez de promover OMGs, agencias como el PNUD debieran concentrarse en la diseminación y promoción de métodos probados y sostenibles de mejora de las prácticas agrícolas”, señala la ONG.
Para Sakiko Fuduka-Parr, principal autora del informe sobre trasngénicos, el reto cosiste en desarrollar urgentemente variedades modernas de mijo, sorgo y mandioca, alimentos básicos en la dieta de los más desfavorecidos en muchos países en desarrollo. Marc Malloc Brown, administrador del PNUD, coincide plenamente con la investigadora y añade que se debe hacer fomentando las inversiones públicas. También destaca como iniciativa eficaz la que han tenido el gobierno japonés y otros aliados internacionales para generar nuevas variantes del arroz. “Sus rendimientos son superiores al 50 por ciento, maduran en un periodo de entre 30 y 50 días, tienen un contenido proteínico sustancialmente superior, son más resistentes a las plagas, a las enfermedades y a las sequías”, comenta Malloc Brown.
dilluns, 30 de novembre del 2009
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